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18 octubre 2013

Basil Hood. Pirata y Cuatrero.

Uno de los botines más extraños de la Edad Dorada de la Piratería corrió a cargo del desconocido capitán Basil Hood, quien en el año 1713 tuvo la "brillante" idea de desembarcar para robar un rebaño de vacas.
El plan fue calamitoso ya desde un comienzo, pues las vacas ofrecieron resistencia a los desconocidos piratas y éstos desde luego no tenían madera de granjeros. Sangre sudor y lágrimas les costó embarcar a toda la vacada, pero no terminaron ahí sus problemas. Como es natural, las cautivas no estaban acostumbradas al bamboleo ni a los hedores de la bodega, de modo que empezaron a marearse. Dos días más tarde, en alta mar, el barco pirata apestaba a vómito de vaca y cucho. Los marineros se volvían locos aspirando cada día el peor olor que jamás hubieran tenido la desgracia de padecer. Tal era la peste, que se cree que sirvió de pista a la fragata inglesa que finalmente los acorraló.
El destino de Hood y sus hombres parecía estar escrito, pero paradójicamente fue el nauseabundo olor de las vacas enfermas lo que les salvó la vida, pues una vez el capitán inglés pisó la cubierta del pirata sintió tal repugnancia que decidió dejar libres a Hood y a su barco de apestados y alejarse de ese estercolero flotante a toda vela. Según cuentan, los piratas consiguieron llegar a puerto y vender su cargamento, por el que consiguieron una modesta suma. Desgraciadamente para Hood, uno no se convierte en un pirata de éxito robando vacas.

06 julio 2012

Adam Baldrige, Rey Pirata.

Adam Baldridge era un ex-bucanero condenado a la horca por una acusación de asesinato en la Jamaica de finales del siglo XVII. Hombre emprendedor, decidió probar suerte como mercader en el Océano Índico e instalarse en Sainte-Marie,una isla de ventiseis millas de largo y una de ancho,a menos de diez millas de la costa nordeste de Madagascar. No pudo elegir mejor lugar: contaba con un puerto recogido con una isleta en la boca que actuaba como fortaleza desde la que controlar la entrada y salida de barcos así como una serie de acantilados y arrecifes en los que poder situar unas cuantas bocas de fuego.


Baldridge instaló un puesto comercial en la isla amparado por Frederick Philipse, el mercader más rico de Nueva York que pretendía aprovecharse del filón poco explotado de esclavos negros en el África Oriental.
Cuando en Junio de 1692, la tripulación del barco pirata "Jacob", echó el ancla en Sainte-Marie dispuesta a gastar un botín que en el reparto equivalía a 400 libras por cabeza, el ex-bucanero descubrió un negocio igual de provechoso que el tráfico de esclavos.
Los comerciantes americanos equipaban los barcos y financiaban los viajes, y por lo general recibían buenos pellizcos por su inversión. Los funcionarios coloniales, como el corrupto gobernador neoyorquino Benjamin Fletcher, hacían la vista gorda frente a estos trapicheos a cambio de sobornos. Y así los negreros yanquis cargaban sus naves con Ron y cerveza, comida, ropa, pistolas, pólvora y cualquier otra cosa que pudiera agradar a los piratas, mientras Baldridge se encargaba de llenar sus barcos con esclavos negros así como los frutos del botín pirata  robado a las naves de la India como sedas, marfil, oro en polvo y joyas.
El dulce comercio era tan próspero en esta zona que incluso algunos barcos volvieron a las colonias de Norteamérica con bucaneros ricos que buscaban un retiro cómodo. Una vez que el negrero arribaba a su puerto de matrícula, desembarcaba de noche a los pasajeros piratas y su botín robado, de manera que a primera vista su negocio de trata de esclavos fuera perfectamente legal.
El afortunado Adam Baldridge destacaba en el centro de semejante mercado negro como un gran señor: construyó almacenes en la isla, así como una empalizada que le servía de fortaleza y una mansión al estilo colonial inglés desde la cual tenía una visión panorámica de su "reino" particular y en la que se rumoreaba estaba el harén más numeroso de Oriente, en el cual vivían sus jóvenes y numerosas esposas malgaches.
En 1697, Sainte-Marie acogía a una sociedad de piratas y vagabundos de los mares similar a la de Port-Royal o Tortuga en sus años de gloria, y así, Adam Baldridge se autoproclamó "Rey de Madagascar"; incluso tenía una corte a la cual acudían gente de toda la isla para que resolvieran sus pleitos. No obstante, el Rey Baldridge estaba condenado por su propia ambición:
Adquirió un bergantín, el "Swift", y decidió invitar a cenar en él a unas cuantas familias malgaches para después secuestrarlos y venderlos como esclavos. Los nativos se olieron la tostada, y en cuanto descubrieron los planes del traidor, provocaron una revuelta en la que atacaron la mansión matando a treinta piratas que allí residían. Destronado, Adam Baldridge puso rumbo a Nueva York, donde vivió como un modesto ciudadano hasta el fin de sus días.

02 octubre 2011

El Ciego Pew y Borges.


BLIND PEW

Lejos del mar y de la hermosa guerra,
que así el amor lo que ha perdido alaba,
el bucanero ciego fatigaba
los terrosos caminos de Inglaterra.


Ladrado por los perros de las granjas,
pifia de los muchachos del poblado,
dormía un achacoso y agrietado
sueño en el negro polvo de las zanjas
.

Sabía que en remotas playas de oro
era suyo un recóndito tesoro
y esto aliviaba su contraria suerte;

a ti también, en otras playas de oro,
te aguarda incorruptible tu tesoro:
la vasta y vaga y necesaria muerte.
-Jorge Luis Borges-

Para iniciar esta sección de personajes, se me ocurre hablar del ''bueno'' de Pew. Uno de los bucaneros de Flint en el viejo 'Walrus' , la tripulación más salvaje que jamás pisó una cubierta, y que perdió los ojos en una batalla frente a la isla de Trinidad, el mismo día en que el contramaestre, John Silver, perdió la pierna. Cuando Flint murió, se gastó toda su parte del botín en vivir como un marqués por dos años, hasta que terminó de derrochar y acabó mendigando por los caminos de Bristol y acudiendo a la taberna ''El Catalejo'' con Perro Negro y otros viejos camaradas.
Al igual que Silver, Pew es un personaje que destaca por tener una fuerza casi sobrehumana a pesar de haber perdido la vista. Pero si bien Silver puede tener un doble fondo moral, Pew representa una malvad mezquina y retorcida.
Cada vez que aparece en escena, con el 'rap-tap-tap' de su bastón sonando en los caminos de la posada del Almirante Benbow podemos esperar lo peor, con su capota negra y su capucha, y su voz cruel y fría como unas garras de acero rasgando una lápida. Supone cierta asfixia o angustia, incluso temor (Borges tenía pesadillas protagonizadas por el pirata ciego), cuando agarra a Jim por el brazo o cuando le pasa a Billy Bones la ''Mancha Negra'' condenándole a muerte cuando caiga la noche, como si fuera la parca.
Sin embargo es su propia crueldad la que hace que sus esbirros le abandonen mientras desvalijan la posada , con Pew echando espuma por la boca al no encontrar los papeles de Flint y jurando que ''Como atrape a ese mocoso (Jim Hawkins) le arrancaré los ojos de un zarpazo'', entonces toda su fuerza se convierte en agresividad que roza la locura al emprenderla a palos con sus secuaces, justo en ese momento aparecen el alguacil y sus hombres, montados a caballo y los bandidos se dan a la fuga dejando a Pew inválido y solo en mitad de la carretera, sin ver a la legión de guardias a caballo que finalmente le acaban arrollando y aplastando contra los adoquines...

Ha tenido tantas apariciones en el celuloide como adaptaciones tiene la Isla del Tesoro, de todas ellas cabría destacar la del genial Sir Cristopher Lee (la foto de arriba) en 'La isla del Tesoro' de Charlton Heston en la que incluso veíamos sus ojos tras la venda, una visión muy poco agradable por cierto.
También es de destacar el cameo del personaje en ''Los Teleñecos en la Isla del Tesoro'' en la cual le interpreta una especie de lagarto andrajoso con un parche en los dos ojos que se tropieza con los muebles de la posada o confundiendo a Jim Hawkins con una ''preciosa niña''...Tremendo xD
Otra aparición muy bizarra del personaje era en una serie británica de dibujos animados, ''Las Leyendas de la Isla del Tesoro'', una adaptación muuy libre y muuy fantástica de la novela de Stevenson en la que los personajes tenían estaban interpretados por animales y se tropezaban con elementos sobrenaturales mientras buscaban el oro del Capitán Flint. El propio Pew era un brujo rata con los ojos brillantes que seguía a Jim y a los caballeros hasta la isla y conspiraba junto a Silver para hacerse con el botín...Eso sí que eran ''Costas Extrañas''