Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XIX. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XIX. Mostrar todas las entradas

16 abril 2014

Kia-King, el Emperador contra los piratas.


"Hombres desventurados y dañinos, hombres que pisan el pan, hombres que desatienden el clamor de los cobradores de impuestos y de los huérfanos, hombres en cuya ropa interior están figurados el fénix y el dragón, hombres que niegan la verdad de los libros impresos, hombres que dejan que sus lágrimas corran mirando el Norte, molestan la ventura de nuestros ríos y la antigua confianza de nuestros mares. En barcos averiados y deleznables afrontan noche y día la tempestad. Su objeto no es benévolo: no son ni fueron nunca los verdaderos amigos del navegante. Lejos de prestarle ayuda, lo acometen con ferocísimo impulso y lo convidan a la ruina, a la mutilación o a la muerte. Violan así las leyes naturales del Universo, de suerte que los ríos se desbordan, las riberas se anegan, los hijos se vuelven contra los padres y los principios de humedad y sequía son alterados..."

-Palabras del Emperador Kia-King, en un edicto imperial redactado en 1809 contra la flota de la señora Ching. Recogido en la "Historia Universal de la Infamia" de Borges.

29 julio 2013

Banderas piratas del Lejano Oriente.

Así como los piratas occidentales escapaban de los barcos de guerra como de la peste, algunos piratas del Lejano Oriente llegaban a ansiar estos enfrentamientos tanto como el saqueo de un buen mercante. Evidentemente no podemos comparar el modus operandi de unos con el de otros, pues la piratería Asiática siempre contó con un poderío mucho mayor que el de los Hermanos de la Costa (Hablamos de flotas de cientos de juncos que forman auténticos ejércitos de hombres capaces de hacer frente a cualquier fuerza militar).
Por ejemplo, uno de los botines más codiciados por los piratas Orientales era una bandera de la flota imperial china (Un triángulo amarillo con un dragón verde en el centro). Cualquier junco que enarbolase una bandera semejante obtendría con seguridad una rendición total por parte del enemigo. Si un barco ondeaba en el mástil semejante trofeo, lo más probable es que sus tripulantes fueran guerreros formidables.
La bandera que adjunto fue requisada por los británicos a piratas chinos en el año 1849. Éstos creían que les traería buena suerte y mar en calma.

30 agosto 2012

"¡Piratas!" (2012)

Imaginad por un momento que una ronda de enganche, de esas tan típìcas de la historia naval inglesa, se diera un paseo por Londres y reclutara a la fuerza a lo mejor de cada casa: Monty Python, Terry Pratchett, Rowan Atkinson (Alias "La Víbora Negra") y a Ron Gilbert (Padre de Monkey Island). Imaginarlos a bordo del mismo barco es casi el equivalente de ver "¡Piratas!" de Peter Lord, basada en la serie de libros escritos por Gideon Defoe.
El Capitán Pirata, con su acicalada y frondosa barba y su adorable loro/dodo Polly al hombro se ha convertido por derecho propio en el Pirata del Año. No es un triunfo efímero. En un mundo en el que la animación tradicional y el stop-motion están de capa caída debido al tirón de la animación por ordenador, y en el que es el pan de cada día ver a Jack Sparrow y sus imitadores marcar el rumbo para las nuevas generaciones piratas (No es casual que al rival del Capitán, Black Bellamy, lo doble el mismo actor que el de Sparrow). Ver al Capitán Pirata haciéndole la vida imposible a la culona y piratofóbica Reina Victoria es una auténtica gozada. Además de unos secundarios geniales (El gentleman-mono, el pirata barbudo que parece sacado de la lapidación de la Vida de Brian, el joven Charles Darwin...), cameos de "celebrities" británicas del siglo XIX, humor absurdo a raudales...
Y llega a tener tanta calidad que no chirría el doblaje al castellano (Creí que no lo diría, pero José Coronado e Iniesta están impecables) ni se hace extremadamente infantil. Sin duda una ganadora que merece una segunda, tercera o cuarta visión...¡Todo sea por el trofeo de Pirata del Año!
8/10

21 marzo 2012

"El Asedio"- Arturo Pérez-Reverte


Bueno, con ésto de la Pepa y el aniversario de la Constitución me vino a la cabeza (gracias al periódico y a la publicidad oportunista de Alfaguara) la novela del Capitán Pérez-Reverte: "El Asedio".
Es un libro ancho y extenso en el que se encuentran varias tramas en el mismo tiempo y escenario, el Cádiz de 1812 durante el ataque francés que da nombre al título, y per se no se le podría tratar de novela de piratas de no ser por un afluente de la narración protagonizado por un corsario español. Así pues, será de lo que me ocupe en esta reseña, fiel a mi tradición.
Pepe Lobo, marino español duro y sereno como la madre que lo parió (El Coy de la Carta Esférica, en la época en que debía nacer) que lleva navegando desde los once años en buques de toda naturaleza y tamaño y ahora se ha convertido en el capitán de la balandra corsaria "Culebra", que se dedica a joder al francés en  alta mar utilizando Cádiz como puerto base y financiado por Lolita Palma, joven propietaria de la firma Palma e hijos y amor secreto del capitán, que en palabras del propio Reverte "En el fondo es un romántico". No estará solo en la contienda, a su lado estará una fiel tripulación de duros corsarios y Ricardo Maraña, su mano derecha, hidalgo tuberculoso y nihilista pero leal hasta la muerte, un Doc Holiday de alta mar que se ha convertido en mi personaje favorito de la trama.
Las expediciones de saqueo de la "Culebra", con el viento por la popa y olor a pólvora en el combés se me hicieron los capítulos más agradables del libro, más incluso que la trama del asedio o la de los asesinatos, y como el resto de historias deja traslucir el mensaje de Pérez-Reverte: la España que pudo ser y la que, 200 años después, aún no es.
Y siendo sincero: ojalá nos deleite el Capitán con una novela de aventuras con un protagonista a lo Pepe Lobo, que entre mareas y abordajes, nos demuestre una vez más que por cada Aubrey o Hornblower hay un Lezo o un Barceló.

21 enero 2012

Gangsters y Piratas de río en el viejo Nueva York

Seguramente habréis visto la tremenda película de Martin Scorsese "Gangs of New York", con Daniel Day-Lewis, Leonardo DiCaprio y Cameron Diaz en los papeles protagonistas. Un retrato muy duro de un mundo duro, la sociedad Dickensiana del Nueva York del siglo XIX con sus bandas de carteristas, degolladores...Y también piratas, pero de río.

En 1869, una mujer llamada Sadie "La Cabra" (embestía a sus víctimas con la cabeza y luego las desvalijaba) se unió a un grupo de criminales conocidos como "los de la calle Charlton". Juntos robaron un balandro y se dedicaron a piratear con el río Hudson arriba, desembarcando en las orillas para saquear y quemar ricas plantaciones y tomar como rehenes a familias adineradas. Según dicen, vestían al estilo de los piratas y ondeaban una Jolly Roger en el mástil, por orden estricta de Sadie "La Cabra", que difería completamente de cualquier estereotipo de amazona pirata actual como Pilar Rubio o Keira Knightley. Tras una serie de éxitos manchados de sangre, los aldeanos de la rivera decidieron armarse contra ellos y acabaron por dispersar a la banda. Pero ahí no acababa la cosa.
Un informe policial de 1850 señala la existencia de cuarenta o cincuenta bandas de piratas de río y unos quinientos individuos dedicados al oficio. Entre ellos, los más notorios fueron los "Chicos del Amanecer", una de las bandas más temidas, sanguinarias y jóvenes, pues la edad media de los miembros estaba entre doce y veinte años. Tripulaban esquifes y botes de remos y patrullaban por los muelles a altas horas de la madrugada, asaltando los barcos atracados y degollando a todos sus tripulantes, en ocasiones por puro placer. Llegaron a obtener beneficios de 100.000 dólares y se les unieron algunos de los gangsters más viciosos de la zona: Sam "Pierna de Vaca", Patsy "El Barbero", Sow Madden o Slobbery Jim.
Parece ser que la policía neoyorquina, en especial el jefe Matsell y un caballero llamado James W.Gerald, sugirieron la creación de un cuerpo portuario que patrullara los muelles y protegiera los barcos. Estas medidas provocaron un descenso considerable de la piratería a orillas del río Hudson y la práctica extinción de los "Chicos del Amanecer".

28 octubre 2011

Benito Soto, el último diablo de los mares.

Relato del aspecto del pirata pontevedrés Benito Soto y la influencia que éste ejercía sobre su tripulación, escrito por el fiscal del proceso en Cádiz, del 19 al 30 de Noviembre de 1829, Lasso de la Vega:

"Muchas noches, ya navegando para el punto elegido para comenzar sus piráticos designios, y en particular aquellas en que el cielo encapotado por densas nubes, surcadas por mil exhalaciones, lo envolvía todo en la más negra oscuridad, veíasele al rojizo resplandor de los relámpagos, de pie encima del castillo, inmóvil como una cariátide de granito, con los brazos cruzados sobre el pecho, el cabello en desorden, la cabeza erguida y la mirada fija en el firmamento, desafiando audaz la cólera divina, de la misma manera que menospreciaba la furia del embravecido elemento que le cubría a intervalos acompasados con sus espumosas olas. Si en aquel instante acontecía que sus ojos se encontraban con los de algún marinero, de aquellos que no había podido atraer a sus miras, ciertamente que éste daría a huir presuroso y lleno de superstición hacia popa, mostrando la señal de la cruz y jurando a todos sus compañeros que había visto al demonio salir por la serviola y pasearse por toda la extensión del bauprés."

21 agosto 2011

''El Faro del Fin del Mundo''- de Julio Verne.

1858. Una banda de quince piratas naufragados en la lejana Isla de los Estados, cerca del Cabo de Hornos, se dedican a hacer encallar embarcaciones para luego robarles el cargamento.
Su modo de vida se ve alterado cuando el gobierno de la República Argentina manda construir en la isla El Faro del Fin del Mundo, que ayudará a la navegación por esas costas. Tres fareros quedan a cargo del edificio, pero dos de ellos son asesinados. Vázquez, el único farero superviviente, consigue escapar y atenta contra la banda escondido entre las rocas...
Una de las novelas póstumas de Julio Verne, publicada en 1905, de la que se sospecha que su hijo pudo retocar algún capítulo. Resulta interesante cómo la historia se centra más en los villanos piratas y ladrones de pecios que en el heroico farero superviviente (Hablando en plata, resulta como ''La Jungla de Cristal'' pero en un faro).

10 agosto 2011

''Las Inquietudes de Shanti Andía''- de Pío Baroja.


''¡Qué imbéciles! ¿Cómo quiere compararse a un marinero con un negro? Un marinero no vale nada, lo reemplazo con otro en cualquier parte. Un negro puede valerme mil duros.''-Capitán Zaldumbide
La primera de las novelas de aventuras ambientadas en el mar protagonizadas por aventureros vascos durante la primera mitad del siglo XIX. Una pena que éste libro sea una lectura obligatoria para muchos estudiantes de secundaria o bachillerato, pues la estupidez casi generalizada de la juventud actual desprecia una novela de aventuras a la altura de los relatos del capitán Marryat pero narrada desde el punto de vista de un español.
Entre sus hojas encontramos descripciones de los viajes de los negreros y piratas que se dedicaron a merodear por los mares del mundo en los últimos años de la navegación a vela, hombres rudos y pintorescos como el capitán Zaldumbide del buque negrero ''El Dragón'', el misterioso Juan de Aguirre y las tripulaciones patibularias de todas las razas.
Las descripciones demuestran el amplio conocimiento de Baroja sobre la materia, especialmente la información extraída de libros como ''El Capitán Cadavedo'' o el ''Diccionario Marítimo'' español y francés.
Los apasionados del mar y las aventuras tienen esta lectura por obligada. No es cuestión de ''aprobar'' sino de disfrutar navegando.